Seis empleados del aeropuerto de Fráncfort han sido afectados por un inusual brote de malaria, resultando en dos fallecimientos.
La hipótesis principal es la llegada de mosquitos infectados en un avión procedente de una zona endémica. Se han implementado medidas preventivas como trampas para mosquitos.
El riesgo para la población general se considera muy bajo. El Instituto Robert Koch informó en julio de cuatro trabajadores afectados, destacando la excepcionalidad de casos sin historial de viaje a zonas tropicales, lo que puede retrasar el diagnóstico y aumentar el riesgo de formas graves. La malaria es prevenible y curable con tratamiento temprano, pero el diagnóstico tardío puede ser mortal.


